Pobreza y hambre cero. ¿Para cuándo? Alfredo Langa Herrero
El pasado 21 de octubre se convocaron, en muchas ciudades de la geografía española, manifestaciones enmarcadas en las movilizaciones organizadas por la Alianza Española contra la Pobreza, iniciativa formada por numerosos colectivos, organizaciones, sindicatos, movimientos y plataformas del Estado. El fin de las mencionadas manifestaciones, al igual que el de dicha Alianza y el de la Campaña Pobreza Cero de la Coordinadora de ONGD de España, dentro del "Llamamiento Mundial de Acción contra la Pobreza", no es más que la erradicación de la pobreza extrema y del hambre en el planeta. Pobreza extrema, que puede definirse, en términos empleados en informes de Naciones Unidas, como "la pobreza que mata" y "que priva a los individuos de los medios para permanecer vivos ante la amenaza del hambre, la enfermedad y los peligros ambientales".
En el manifiesto de la campaña, los participantes en la iniciativa "se hacen eco del compromiso adquirido por los Gobiernos y Estados firmantes de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas en el año 2000, respecto al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), como un primer paso, para erradicar el hambre y la pobreza". La Declaración se constituye en un compromiso consecuencia de la Cumbre del Milenio (2000), por la cual 189 países se comprometieron a unir sus fuerzas para lograr que, para el año 2015, o incluso antes, se cumplan 8 objetivos y 18 metas concretas que permitan el avance del desarrollo y la reducción de la pobreza en el mundo.
Estos objetivos "se dirigen a todos los miembros de la comunidad internacional, desafiando las múltiples dimensiones de la pobreza y su efecto sobre la vida y la dignidad de las personas, teniendo como meta temporal el año 2015". En esencia, los objetivos parecen indiscutibles y concretos- aunque parece increíble que haya tenido que esperarse al año 2000 para definirlos-, pero, desafortunadamente, son aún de difícil cumplimiento como quedo en evidencia con ocasión de la primera Conferencia de Revisión de los ODM, en septiembre de 2005. Además, en la Declaración del Milenio, la comunidad internacional se compromete a conseguir avances en temas tan importantes como la paz, la seguridad y el desarme; el desarrollo y la erradicación de la pobreza; el medioambiente; la democracia, los derechos humanos y la buena gestión de los asuntos públicos; la protección de las personas vulnerables, la atención a las necesidades especiales de África y el fortalecimiento de la Organización de las Naciones Unidas.
En resumen se trata de:
- Objetivo 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
- Meta 1. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día.
- Meta 2. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padezcan hambre.
- Objetivo 2. Lograr la enseñanza primaria universal.
- Objetivo 3. Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer.
- Objetivo 4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años.
- Objetivo 5. Mejorar la salud materna.
- Objetivo 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
- Objetivo 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
- Objetivo 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo
Como se observa, el primer ODM hace referencia específica a los fines de la Campaña Pobreza Cero. Además, este objetivo de erradicación de la pobreza que mata y del hambre, junto con los otros siete ODM, lo que puede parecer para algunos una utopía, ha sido bendecido por algunos economistas de renombre y fue el tema central del Informe sobre Desarrollo Humano 2003.
Uno de estos economistas, Jeffrey Sachs, Director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en su obra El Fin de la Pobreza , plantea que el cumplimiento de dichos objetivos para 2015 sería perfectamente viable y, lo que es muy interesante, perfectamente financiable sin traspasar los límites de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que los países donantes en su día se comprometieron a proporcionar (el famoso 0,7% del PNB). El dato es aún más interesante por cuanto que Sachs no representa el ala heterodoxa de la ciencia económica actual, ni ataca constantemente al sistema capitalista. Parece haberse dado cuenta de que el paradigma del crecimiento económico (medido éste en términos de PIB o de renta per capita) no ha conseguido disminuir los niveles de pobreza extrema en amplias zonas del planeta y que, por tanto, es necesario un esfuerzo por parte de los países ricos en cuanto a ayuda al desarrollo se refiere. Una ayuda que se puede concretar, de inmediato, en el apoyo a la consecución de los 8 objetivos. No es casualidad, por tanto, que el señor Sachs sea consejero especial del Secretario General de Naciones Unidas y Director del Proyecto del Milenio de Naciones Unidas.
Como contrapunto fáctico a estos planteamientos, y en lo que respecta al grado de cumplimiento del primer ODM, la situación presente muestra que si se mantiene el ritmo actual de reducción de la pobreza en las distintas regiones en desarrollo, únicamente América del Sur y el Caribe alcanzarán la meta 2 del primer objetivo. En todo caso, ninguna de ellas conseguirá el objetivo, más ambicioso, de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre (prólogo del Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo FAO, 2005). Así, vemos que hay una importante contradicción en lo firmado en la Declaración del Milenio y los logros al respecto. Además, las principales instituciones económicas internacionales, el Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, apenas han cambiado sustancialmente sus estrategias de lucha contra la pobreza, basadas aún hoy en el Consenso de Washington y bajo la disciplina de los distintos planes de ajuste estructural. En definitiva, por un lado Naciones Unidas promueve unos ODM deseables para todos pero, por otro, los principales actores que tendrían en sus manos la consecución de los mismos, miran en otra dirección y continúan con sus tradicionales fines e instrumentos.
Un último apunte sobre otro de los temas que preocupan en estos días a parte de la opinión pública la situación medioambiental del planeta- sirve para completar la imagen actual en relación con los ODM. Esta semana se celebra en Nairobi la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio (UNFCCC), así como de los países que ratificaron el Protocolo de Kyoto. En el marco de los ODM estaríamos hablando del objetivo 7-"Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente"- que propone, asimismo, las siguientes metas:
- Objetivo 9. Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales; invertir la pérdida de recursos del medio ambiente.
- Objetivo 10. Reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable.
- Objetivo 11. Mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de infraviviendas para el año 2020.
Estas metas relacionan claramente aspectos de degradación económica, social y medioambiental, por lo que la necesidad de voluntad de cambio por parte de los países desarrollados del planeta, sin olvidar el papel principal que deben asumir los gobiernos de los países que sufren estos problemas en mayor medida, se hace fundamental para la consecución, no sólo de éste, sino del resto de los ODM. Estos objetivos tienen componentes sanitarios, culturales y de género que hacen revelador el título del último trabajo del economista José Manuel Naredo, Raíces económicas del deterioro ecológico y social.
Por todo lo comentado, esperemos no llegar a vivir en una Tierra herida de muerte, como nos advierten Miguel Delibes y su hijo Miguel Delibes de Castro, y podamos responder, así, de manera satisfactoria y optimista a las preguntas que ellos se plantean ¿Qué futuro les espera a nuestros hijos? ¿Qué mundo heredarán? ¿Hasta qué punto el ser humano es responsable de estos inquietantes cambios? y, ante todo, ¿estamos a tiempo de evitarlos o de paliar sus efectos?
Comentarios: alfredolanga@hotmail.com
* Alfredo Langa Herrero - Economista y colaborador del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).
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