Mal de Chagas: La batalla contra un insecto que mata silenciosamente Olga Berrios - Periodista de Canal Solidario-OneWorld
Probablemente pocas personas han oído hablar del Chagas. Pero su nombre cobra otra dimensión si anotamos que esta enfermedad -que se extiende en el continente americano- mata a 50.000 personas cada año y actualmente entre 16 y 18 millones de personas están infectadas, según MSF.
Se trata de una enfermedad que daña el corazón y los sistemas nervioso y digestivo de las personas afectadas y que se transmite a través de la picadura de un parásito llamado vinchuca.
Este insecto suele vivir en las grietas de paredes y tejados de viviendas de adobe y paja, frecuentes en zonas rurales y barrios pobres latinoamericanos. Los movimientos de población han provocado que la enfermedad se haya propagado alarmantemente.
Una enfermedad de la pobreza
Además de que su diagnóstico es muy difícil, existe otro gran reto. Al tratarse de una enfermedad que se extiende en poblaciones empobrecidas, apenas se ha estudiado, no existen medicamentos especiales para combatirla, los enfermos no tienen la capacidad para obtener el tratamiento y la prevención se complica.
A su vez, la enfermedad de Chagas disminuye la productividad de toda la región de América Latina. En 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de que las perdidas económicas debidas a la mortalidad temprana y las discapacidades asociadas a la enfermedad de Chagas entre la probación adulta joven eran de 8.156 millones de dólares.
MSF reclama el tratamiento
La ONG internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) es una de las pocas que ha prestado mayor atención a este mal. Reclama atención sanitaria y acceso a diagnóstico y tratamiento para los pacientes.
Para esta entidad, “las autoridades de salud de los países endémicos insisten aún en centrar sus programas de Chagas exclusivamente en el control a través de la fumigación o el control de los bancos de sangre”, marginando a los pacientes ya contagiados que necesitan el tratamiento.
A través de sus programas en Latinoamérica, MSF tiene por objetivo demostrar que el tratamiento no sólo es posible sino que se trata de un imperativo humanitario: “Aunque sin lugar a dudas no son óptimos, los resultados clínicos obtenidos demuestran que los medicamentos existentes pueden utilizarse de forma más generalizada de lo que en un principio se pensaba, con efectos secundarios manejables”.
Una científica con una posible solución
Mientras, la científica española Pilar Mateo y su equipo han pasado este verano aplicando una posible solución contra esta enfermedad. Lo han hecho “con mucho éxito” en unas 9.000 viviendas de familias bolivianas sin recursos, donde la aplicación se ha combinado también con actividades de promoción de la higiene y salud.
El producto que han utilizado es Inesfly, una pintura que Mateo concibió en 1991 para combatir los insectos del llamado “primer mundo”. Recuerda que cuando un día oyó hablar de los efectos del Chagas en la zona del Chaco Boliviano, “mi vida cambió y me dediqué en cuerpo y alma a investigar su efecto sobre enfermedades endémicas como el Chagas ”.
Desde entonces, dos universidades españolas y un centro de medicina tropical de Bolivia ya han confirmado sus resultados en varios estudios. Por ejemplo, "en las casas pintadas con Inesfly en 2001, ninguno de los niños de 0 a 4 años han contraído la enfermedad".
Sin embargo, esta Doctora en Químicas ahora aguarda la lenta evaluación de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud.
Mateo se queja de la “descoordinación” que existe en estas organizaciones y acusa de “machismo” a la desconfianza que percibe ante un producto presentado por una mujer. Asegura que desarrolla su trabajo sin ánimo de lucro y de forma totalmente voluntaria.
Está interesada en difundirlo no a través de métodos comerciales, sino a través de proyectos de cooperación al desarrollo, “para que llegue a quien realmente lo necesita”.
AIS - AGENCIA DE INFROMACIÓN SOLIDARIA
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